Dr. Tomás Macagno - Volver a ponerse de pie
La fractura de cadera es una de las lesiones más importantes que puede sufrir un adulto mayor. Generalmente ocurre luego de una caída desde su propia altura y, aunque muchas veces eltraumatismo parezca menor, sus consecuencias pueden ser significativas.
El problema no se limita solamente al hueso fracturado. Para unapersona mayor, pasar de caminar y desenvolverse de manera independiente aquedar repentinamente en una cama implica un cambio brusco que puede favorecerla aparición de distintas complicaciones. Por eso, actualmente entendemos a lafractura de cadera como una situación que requiere una resolución integral y entiempos adecuados.
¿Por qué es importante operar pronto?
En la gran mayoría de los adultos mayores, el tratamiento de lafractura de cadera es quirúrgico. Siempre que las condiciones clínicas del paciente lo permitan, el objetivo esrealizar la cirugía lo antes posible, idealmente dentro de lasprimeras 24 a 48 horas desde el ingreso.
Esto no significa operar sin evaluar previamente al paciente. Muchaspersonas presentan enfermedades cardiovasculares, respiratorias, diabetes,anemia, reciben anticoagulantes o tienen otras condiciones que deben serconsideradas antes de una cirugía. El desafío consiste en detectar rápidamente aquellos problemas que realmente necesitanser corregidos, sin generar demoras innecesarias.
En este punto resulta fundamental el trabajo coordinado entretraumatología, clínica médica, anestesiología, enfermería, kinesiología y las demás especialidades que puedan ser necesarias.
El tiempo importa porque permanecer inmovilizado durante períodos prolongados aumenta el riesgo decomplicaciones: deterioro muscular, infecciones respiratorias o urinarias,lesiones por presión, trombosis y cuadros de confusión, entre otras. Al mismotiempo, la demora prolonga el dolor y retrasa el inicio de la recuperación.
No todas las fracturas de cadera son iguales
Cuando hablamos de “fractura decadera” en realidadagrupamos diferentes tipos de fracturas del extremo superior del fémur. Sulocalización y características son determinantes para elegir el tratamiento.
En las fracturas del cuello del fémur, porejemplo, algunas fracturas sin desplazamiento pueden tratarse mediante unafijación que preserve la articulación. En cambio, frente a una fracturadesplazada en un adulto mayor, con frecuencia el tratamiento consiste enreemplazar la cabeza femoral mediante una prótesis.
Este reemplazo puede ser parcial o total. La elección depende nosolamente de la patología, sino también de laedad, el estado general, el nivel de actividad y autonomía que tenía la persona antes de fracturarse y sus necesidadesfuncionales.
Las fracturas que se producen por debajo del cuello femoral,habitualmente se estabilizan mediante distintos sistemas de osteosíntesis. Entre ellos se encuentran los clavosendomedulares y los sistemas de placa y tornillo. Nuevamente, el patrón de lafractura, la calidad del hueso y las características del paciente determinan cuál es la alternativa más adecuada.
Por eso, dos personas que aparentemente tienen “la misma fractura de cadera”pueden recibir tratamientosdiferentes.
La cirugía es el comienzo, no el final
Uno de los objetivos principales del tratamiento moderno es lograr unafijación o reconstrucción estable para permitir que el paciente pueda volver aponerse de pie cuanto antes.
Siempre que su condición clínica y la cirugía realizada lo permitan, la movilización comienzaprecozmente, muchas veces desde el primer día después de la operación, acompañada por el equipo de kinesiología.
Este punto es fundamental. En el adulto mayor, cada día de inmovilidad puede traducirse rápidamente en pérdida defuerza muscular y autonomía. Por eso, el éxito deltratamiento no debería medirse solamente por una radiografía satisfactoria o por una cirugíatécnicamente correcta. El verdadero objetivo esintentar que esa persona recupere el mayor nivel posible de movilidad eindependencia.
Prevenir la caída también es parte del tratamiento
Muchas fracturas de cadera ocurren a partir de una caída aparentemente simple dentro del propio hogar. Poreso, además de tratarla fractura, es importante preguntarnos por qué ocurrióesa caída y qué podemos hacer para disminuir el riesgo de que vuelvaa suceder.
La prevención comienza identificando factores que pueden aumentar elriesgo: disminución de la fuerza muscular y del equilibrio, alteraciones de lavisión, algunos medicamentos, mareos, dificultades para caminar o enfermedadesneurológicas y cardiovasculares, entre otros.
El entorno también cumple un papel importante. Medidas sencillas comomantener una buena iluminación, evitar alfombras sueltas y obstáculos en las zonas de paso, instalar elementos deapoyo en baños, escaleras y utilizar un calzado adecuado pueden reducir caídas dentro del hogar.
A esto se suma un aspecto fundamental: mantener la actividad física. Los ejercicios adaptados a cada persona,particularmente aquellos orientados a mejorar la fuerza de los miembrosinferiores, el equilibrio y la marcha, ayudan a conservar la autonomía y pueden disminuir el riesgo de nuevas caídas.
Después de la fractura también hay que pensar en la calidad ósea.
Una fractura de cadera producida luego de una caída de baja energía puede ser, además, una manifestación de fragilidad ósea. Una vezsuperada la etapa aguda, es importante evaluar posibles factorespredisponentes, estudiar y tratar la osteoporosis cuando corresponda.
La importancia de este tema radica en que la fractura de cadera en eladulto mayor representa, mucho más que una lesión traumatológica. Requiere una cirugía adecuada, realizada en el momento oportuno, perotambién un abordaje interdisciplinario, rehabilitaciónprecoz y medidas dirigidas a prevenir nuevos episodios. Porque, en definitiva, el objetivo no es solamentereparar una fractura: es lograr que el paciente pueda volver a levantarse,caminar y recuperar su autonomía.
PUEDEN HABER VARIACIONES EN EL TRATAMIENTO MÉDICO RECOMENDADO BASADO EN LA HISTORIA CLÍNICA DE CADA PACIENTE.
ANTE CUALQUIER DUDA, CONSULTE A SU MÉDICO.
